5 de febrero de 2016

¿INVIERNO EN SHORTS?


 El cambio climático se refiere a la modificación del clima en la Tierra, que se debe a muchas causas naturales como: la naturaleza, la temperatura, las precipitaciones, la nubosidad... Hoy en día se utiliza este término para denominar el calentamiento global que padece el planeta por causas humanas.


 La gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero ha provocado un aumento de la temperatura de la Tierra con consecuencias muy negativas para la evolución del planeta y de los seres vivos. Algunas de ellas son la subida del nivel de mar, la expansión de la desertización, la disminución de agua potable, la multiplicación de las sequías, la falta de alimentos, las inundaciones, las olas de calor, etc. Se trata de riesgos que sólo la sociedad y los grandes organismos pueden combatir o al menos estabilizar.




 Las anomalías climáticas globales detectan especialmente, a lo largo de las últimas décadas, el aumento de las temperaturas y la reiteración de períodos de sequía. Han conseguido poner la voz de alarma en todos los sectores de la sociedad. Las últimas investigaciones del Instituto Español de Oceanografía (IEO) aseguran que el Mediterráneo español ha sufrido una apreciable subida de la temperatura del aire y del agua desde la década de los setenta y unos rápidos ascensos del nivel del mar desde la última década del siglo XX. Si se mantuviera este ritmo, el nivel del Mediterráneo subiría entre 5 y 3 centímetros para 2050.

 Estos datos muestran una tendencia preocupante que afecta principalmente a la Comunidad Valenciana, ya que esta subida del mar podría dejar bajo el agua la Albufera de Valencia y las playas más llanas de esta comunidad. Sin embargo, este no es el único efecto que sufriría esta región mediterránea. El calentamiento se refleja también en un descenso de las precipitaciones. Las emisiones del CO2 han provocado una disminución de las tormentas de verano, lo que hace que el Mediterráneo no descargue calor y se produzcan las llamadas “Gotas frías”. Como consecuencia del calentamiento, éstas se registrarán cada vez con más intensidad y más frecuencia, y no sólo en otoño, sino también en primavera.



 No somos los causantes directamente, pero estamos emitiendo continuamente una cantidad de gases que contaminan la atmósfera y que podríamos reducir considerablemente si nos lo proponemos. El cambio climático no es una cosa de hoy ni de ayer, es una consecuencia provocada desde hace muchos años y así con tiempo se puede reducir.




AUTORAS: SARA LOZANO Y OMAIMA LKAREM.
EDITADO POR CARMEN SALVADOR.

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